¡Deja de ser Amateur!

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Conozco a muchos que tienen talento para dibujar.
Son tan buenos, que incluso, sin haber estudiado una sola clase, sacan paisajes de la imaginación y los
plasman en un cuaderno que solo guardan para sí mismos y cuando mucho, lo enseñan a algunos amigos
cercanos. Si les preguntas, te dirán que quieren guardar esta afción en lo privado, porque realmente para
ellos, su talento no era tan bueno como para publicarlo.
Honestamente, alguien tiene que decirles que se están quedando en el rango de afcionado, un simple
amateur. Mi anhelo es que te identifques, que seas este tipo de personas, o que conozcas personas que
necesiten leer esto.
Un afcionado es aquella persona que sabe qué es buena en algo, que le han sido dado por Dios, que le han
sido confados talentos, dones y muchas habilidades, pero simplemente ha decidido no hacer nada con ello.
Un afcionado es un amateur.
En el boxeo por ejemplo, los amateurs no cobran las peleas, pelean solo por deporte, pero cuando
demuestran que tienen el talento para combatir y ganar peleas con estrategia, y sí, con sudor y muchos
golpes a la vida, inmediatamente alguien les ofrece volverse profesionales.
A muchos se nos ha enseñado que no tenemos lo que se necesita, que somos buenos, pero no podemos
volvernos expertos. ¡Basta! Seguramente puedes identifcar un área de tu vida en la que sabes que tienes ese
talentos, ese don, par el cual fuiste creado e incluso te estás auto saboteando.
Es este crack que juega increíble futbol, pero que cuando llega a profesional, se pierde en las festas y en la
fama. Es la que desde niña ha anhelado tener su propio negocio, que sabe exactamente de qué y cómo lo
quiere, pero que no arriesga y prefere la estabilidad de tener un empleo fjo, como se lo ha aconsejado su
papá.
En cambio, los profesionales explotan sus talentos, magnifcan sus dones, no se enfocan solo en una
habilidad. Tratan de hacer exponenciales un conjunto de habilidades que se relacionan entre sí para hacerlos
aún mejores, para volverse los número 1. La diferencia entre un amateur y un profesional es que el pro, no
depende de las críticas de los demás, sino que persevera, no guarda sus talentos, y busca la perfección.
Un profesional maximiza sus talentos al 10 x 1.
Por cada don, regresa 10, por cada logro, se pone 10 más, por cada reto o difcultad, trata d envejecer 10 más.
Los pros, los verdadero pros, se capacitan y aplican, aprenden y desarrollan, copian y mejoran, se les es dado
y no lo esconden, sino se la creen.
Los verdaderos pros, se vuelven expertos.
Vuélvete experto.
Deja de ser amateur.

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